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Greater benefits for many in their daily battle of life.
​escrituras de Don Felipe
      
Judas Iscariote fue tan menospreciado entre toda la gente que ni aún a un perro se le pone ese nombre. El apóstol ladrón se conoce entre los doce pero desgraciadamente no se conoció como ratero hasta casi el fin de la vida de Jesucristo. El Señor sí sabía desde un principio cuando él mismo escogió a cada uno de los doce. Se le dio amplia oportunidad a este ladrón que se arrepintiera y compusiera su vida. Judas vio y escuchó la mayor parte las predicaciones y milagros del Salvador. Parece que personalmente Cristo lo encargó de la tesorería de los donativos que llegaban al Señor y sus discípulos. Siempre tenía esperanzas Cristo que Judas el ladrón dejara su mal hábito. Nunca aceptó las oportunidades para hacerlo y no les hizo caso. Era como dice el Salmo 50:17, “Pues tú aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras.”
Cuando Jesucristo fue ungido con perfume de lujo antes de su muerte, alguien se opuso. Dice San Juan Apóstol, San Juan 12:3-6, “Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.”
Uno puede observar porque Judas era el encargado del dinero. Sabía muy bien el valor de las cosas y sabía por lo tanto hacer buenas compras. Supo rápidamente el valor del perfume. Este valía como 15,000 dólares en estos tiempos. Parece que tenía el don de comerciante y hasta pudo haber tenido entrenamiento en economía. Pero siempre tenía esto con un gran defecto, era infiel a su don y no se podía confiar en su persona. Por mucho tiempo escondió su maldita costumbre con la piedad y preocupación de los pobres.
La sed que Judas tuvo por tener dinero lo hizo vender a Jesucristo por treinta piezas de plata. Después que traicionó a Cristo, le molestó su consciencia y regresó el dinero que ya no quería. Arrojó el dinero a los pies de las autoridades religiosas y fue y se ahorcó. Ellos compraron el terreno donde Judas se mató para enterrar a extranjeros y Judas fue el primero que lo utilizó. No hubo en esta vida confesión de pecado y humillándose ante su Salvador para desechar toda su maldad. Esto lo hubiera llevado a una vida cristiana verdadera cambiada y arrepentida para dejar de robar, mentir, engañar y traicionar. Lo que hizo fue alejarse de todos aún en su muerte. Se quiso esconder de Dios tomando su vida. Pero dice la Biblia que no se puede huir de Dios. Él está dondequiera y en todos lugares.
Cristo jamás ha negado a ninguna persona que llegare a él. A todos los recibe aún a los pecadores más religiosos. Consta que la religión puede engañar a cualquier pecador. Por lo tanto todos tenemos que recibir al Salvador personalmente confesando y arrepintiéndonos de cualquier mal. Él está listo y dispuesto a recibir a todos desde a los más malditos y los más religiosos. Judas tuvo muchas más oportunidades que cualquiera ya que andaba con el mismo Salvador pero siempre lo rechazó aún en su muerte. Reciba a Cristo hoy, sígalo y lo perdonará, lo transformará y lo guiará a
su presencia eternal. “Amó la maldición, y ésta le sobrevino; Y no quiso la bendición, ella se alejó de él. Se vistió de maldición como de vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos, Salmos 109:17-18.” “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, le dio potestad de ser hechos hijos de Dios, San Juan 1:12.”
   
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