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TENGO QUE AMAR A LA GENTE                     Por  Felipe Güereña A.
 
 Para ser una persona bien equilibrada, hay que amar a la gente.  Amar a la gente puede ser muy difícil, porque un día, ellos pueden ser tus mejores amigos y al día siguiente, pueden traicionarte, y entonces ellos se convertirán en tus mejores… enemigos. Para justificar su rebeldía, hablarán mal contra el amigo y tratarán de tumbarlo. Con razón existe el dicho: “Con amigos como ustedes, para que necesito enemigos.”  
Este es el tema del libro de Job en la biblia. Cuando Job estuvo mal, y despojado de todos sus bienes, salud y sus diez hijos, sus tres mejores amigos vinieron para condolerse junto a él y consolarle. Job había sido un hombre muy próspero; aún, fue el hombre más rico de su pueblo. La gente lo admiraba mucho porque era justo, honesto y animaba a todo el mundo.

Sus mejores amigos cuando llegaron para estar con él y consolarlo, más bien parece que lo envidiaban y aprovecharon la circunstancia  para desquitarse. Todas las acusaciones que los amigos le echaron encima a Job, eran mentiras  y regaños piadosos porque ellos se consideraban gente que conocían bien a Dios. 
Más adelante, en el relato bíblico, hace su aparición un muchacho de dieciocho o diecinueve años, que  ataca verbalmente a Job con enojo. Este joven había escuchado todos los insultos que los amigos le hicieron a Job.
Nada de los argumentos de los amigos convenció a Job que él andaba mal, mientras que sus acusadores opinaban que ellos estaban bien.  Esta persona joven, quizás era el hijo de otro amigo íntimo  de Job quien no pudo llegar y mandó a su hijo en su representación.  Ahora este muchacho expone su amplia sabiduría de dieciocho años de edad; arrogante en todo lo que dice, fácilmente externa su opinión en contra de Job y los tres amigos.  Creo que yo era un poco como él, cuando tenía esa misma edad y lo sabía todo. 

Dios interrumpe la discusión, y da la única solución a todo el juicio que argumentan los acusadores. Dios justifica a Job y reprende a los supuestos amigos; ellos juzgaron  con orgullo, envidia y celos, y no hubo compasión en sus palabras.  Job tuvo que orar por ellos para restaurarlos con Dios.

La historia termina con la amplia restauración de los bienes y la familia de Job. Después de este amargo episodio, Job vivió una larga vida plena en la que pudo disfrutar prosperidad económica junto a cuatro generaciones de hijos y nietos.
 
La mejor novela que se haya escrito en español es la incomparable historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes.  Cervantes sitúa al protagonista  en la Mancha, que su significado es una gota insignificante. Muchos estudiosos del autor mencionan que él fue maltratado y encarcelado en varias ocasiones.  Por lo tanto, Cervantes, no quiso mencionar el nombre del pueblo español donde creció o donde vivió. En una cárcel de Sevilla,  Miguel de Cervantes inició a escribir esta obra muy divertida del pensamiento torcido de un hombre que de tanto leer novelas de caballería, acaba loco creyendo ser un caballero andante.
El Quijote, se considera la mejor novela que se haya escrito en español y una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, solo superado por la biblia.
 
Tanto el libro de Job, como el Quijote, presentan el problema universal, de todas las edades; cómo llevarse con la gente. Las palabras amables y animadoras supuestamente se aprenden en el hogar.  Si esto le ha faltado a usted, en su trasfondo, entonces tiene mucho que arreglar en su vida y en su boca.  Que Dios le ayude mucho y aprenda cómo perdonar a todos en el presente y en su pasado. Aprender a ser una persona que fácilmente perdona comenzando en su casa, con su esposa o esposo, hijos, amigos, parientes, vecinos y cuanto más.  Hay que adquirir una vida de mansedumbre para que humildemente pueda escuchar a todos, especialmente lo que dice la biblia.
 
Sí fue dada ayuda a la humanidad saber cómo llevarse con la gente.  Es la segunda parte de Los Diez Mandamientos. La primera parte enseña cómo relacionarse correctamente con Dios. La segunda parte, comienza con “honra a tu padre y a tu madre” y sigue con, “no matarás”, “no cometerás adulterio”, “no robarás”, no mentirás” y  termina con “no codiciarás nada de tu prójimo”.
Si cumple estos mandatos, entonces mostrará amor verdadero. La biblia dice: el amor nunca falla.  Cristo dijo: “en esto conocerán los hombres que son mis discípulos si se aman como yo les he amado”. Un versículo clave es “le amamos a él (a Cristo), porque él nos amó primero”.
  
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