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Tengo Que Hacerme Responsable     Por Felipe Güereña A.

Uno de los pretextos más grandes para los enojones es: “Me hicieron enojar.”  Muy similar a las otras muy famosas excusas: “Se me cayó.”  “Se me hizo tarde.”  “No tuve tiempo.” “Se me perdió.”  “Tengo Prisa.”  Estas son algunos de los pretextos con las que se defienden los incumplidos e irresponsables.   Otras veces los irresponsables no dicen nada, solamente no llegan a la cita o se presentan muy tarde, sin molestarse,  siquiera, en pedir disculpas.

En los Estados Unidos de América hay camiones escolares equipados con luces rojas que brillan al detenerse, al recoger y entregar a los niños.  Estas luces dan aviso claro a otros conductores y alertan de sus paradas constantes, para proteger a los alumnos.  Hubo una ocasión que un automovilista ignoró tal precaución y siguió adelante sin detenerse.  El auto se llevó de corbata a un niño de trece años, matándole.  La razón que dio el irresponsable asesino, fue: tenía prisa. 

En otra ocasión, un borracho provocó la muerte de su familia. Ya le habían detenido muchas veces, antes, y aun multado, por manejar ebrio. En esa ocasión chocó su auto y mató a su mujer e hijos.  Su explicación fue: “No pude evitarlo, estuve celebrando”.
Hay muchas cuentas pendientes que no se pagan porque la gente no quiere, y simplemente dice: “no puedo pagar”.  Dígales eso a los cobradores de impuestos del gobierno y sabrá que eso no es excusa.  Ellos son capaces de recoger bienes, sueldos o, hasta la persona misma, para que cumpla lo debido. Con esa advertencia, verán como los deudores si  pueden pagar sus deudas.  Libros prestados muy pocas veces se regresan  porque muchos dicen: “Es de tontos prestar los libros y más tontos aquellos, los que los regresan.”  Pero la verdad es que, los que dicen así hacen, son ladrones sinvergüenzas.

El mandamiento “no robarás”  no es tomado en cuenta por gente irresponsable y mentirosa.  He visto movimientos de Dios detenerse por “robos piadosos”.  En una ocasión, en una ciudad, mucha gente estaba despertando al poder y presencia de Dios, levantándose entre ellos una corriente de cambio. De repente ese movimiento se enfrió.  Sucedió que, uno de los líderes les dijo tener biblias en su oficina que podía fiarles.  Solamente tenían que recoger las biblias y pagarlas tan pronto tuvieran el dinero.  Se llevaron casi todas las biblias con el compromiso de pagarlas.

Pero, muchos de los que se llevaron las biblias nunca tuvieron el propósito de pagarlas y no las pagaron.  Entonces el movimiento precioso y piadoso de Dios se perdió entre esa comunidad. No hay ninguna trampa, ni falta que le agrade al Señor.  Algunos piden libros “prestados” con falsos pretextos para no pagarlos. Entonces ahí, entre ellos, Dios deja de obrar sus maravillas,
Esta controversia se da entre los que dudan en cumplir con los diezmos que Dios pide y los impuestos que cobran los gobiernos. Una vez se presentaron ante Jesucristo personas religiosas tratando de sorprenderlo con el problema de todos los tiempos.  Cristo respondió: “Dad a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.”  En otras palabras: ajusten sus gastos para que puedan pagar todas sus cuentas; a Dios y al gobierno.

Por otro lado, las personas responsables son agradecidas.  Cuando hay gratitud,  hay fidelidad. Son fieles porque reconocen los sacrificios y beneficios que se les otorgó sin merecerlo.  Esto hace que matrimonios perduren por veinticinco, cuarenta, cincuenta y más años; siendo fieles uno al otro.  También con el espíritu responsable de agradecimiento, fácilmente desaparece la amargura.  Pero lo primero, es ser comprometido y muy cumplido –ante todo, con Dios.  Si uno se da cuenta que el Ser Supremo lo está a uno vigilando y guiando, uno sabe que va a rendir cuentas a Él. “Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todos sus veredas”. Leer libro de Proverbios, capítulo 5, verso 21. 
  
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